Sucesor inmediato de Santo Domingo como Maestro General, Jordán de Sajonia consolidó la expansión de la Orden por Europa. Era conocido por su carisma vocacional: miles de jóvenes ingresaron a la Orden gracias a su palabra convincente y su ejemplo alegre.
Viajaba constantemente visitando comunidades, fortaleciendo la vida fraterna y la disciplina espiritual. Era un hombre profundamente enamorado de Dios, dedicado a la oración y a la predicación.
Murió en un naufragio camino a Tierra Santa, dejando una Orden sólida y en crecimiento.